martes, 4 de mayo de 2021

El Presente en el Futuro


"A las generaciones futuras: Aquí existió el glaciar Ayoloco y retrocedió hasta desaparecer en 2018. En las próximas décadas los glaciares mexicanos se extinguirán irremediablemente. Esta placa es para dejar constancia de que sabíamos lo que estaba sucediendo y lo que era necesario hacer. Sólo ustedes sabrán si lo hicimos”

            Este es un mensaje para el futuro. Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México declararon extinto el glaciar de Ayoloco, en la cumbre del Iztaccihuatl y tras ello, colocaron una placa, como diagnóstico post mortem, en lo alto de la volcana, para recordarnos que desde el 2018 sabíamos de la catástrofe y no pudimos evitarlo

            Cuando uno enferma, ya con sus años, reconoce los malestares del cuerpo. Cada achaque, cada cambio diminuto es reconocido inmediatamente, sabemos qué nos pasa, sabemos qué tenemos, sabemos lo que está por venir. Ahora los científicos, nos ayudan a reconocer el mundo, sus malestares y sus posibles repercusiones. Como en nosotros la fiebre y el dolor, a la tierra los incendios y las sequías, son santo y seña, de que algo anda mal. Desaparecen lagos y ríos, los bosques se convierten en desiertos, los glaciares se funden en el mar, especies animales se extinguen diariamente, el campo no da frutos, la vida se agota. Los síntomas están a flor de piel y no sólo para la Pachamama. Tan conectados estamos que nos llega también la escasez de agua, suben los costos de producción, las enfermedades son tan recurrentes y frecuentes, contingencias ambientales son comunes, vivimos al día. Por el dinero, por el país, por el mundo.

            ¡La cantidad! ¡La cantidad del problema es lo que nos hace renunciar a la responsabilidad y la justicia! Ante tantas soluciones posibles, aparece el “aunque deje yo de usar plástico, ¿cuántas botellas no hay en el mundo?” “De nada sirve si el mundo no cambia”. De nada sirve…

De nada sirve, desconectar lo que no se usa. De nada sirve reciclar y dejar de consumir productos embotellados. De nada sirve reciclar el agua. De nada sirve separar la basura. De nada sirve ser responsables con el medio ambiente. De nada sirve regular el uso del auto. De nada sirve dejar de usar desechables desmedidamente. De nada sirve más que para llenar un espacio en  discursos como este. De nada sirve cambiar nuestro estilo de vida, porque ya son muchos años viviendo igual y seguimos vivos.

Y ese es el problema. Que por nosotros no hay ninguno. El planeta nos alcanza aún para nuestra generación y tal vez la de nuestros hijos. Los niños son la generación del futuro. ¿Pero cuál futuro? Lo que hagamos hoy, por mínimo que sea, en la lucha por salvarnos a nosotros mismos, tendrá tal impacto en la historia, que al menos garantizará que pueda haberla. Aquello que sirve de mucho para el mundo, es garantía de que el presente se extiende hasta el futuro.

Ojala que leyendo esto y principalmente, leyendo los malestares del mundo, alguien vea aquella placa y digan “lo hicieron, lo hicimos”.

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